Lo que hace las malas hierbas en un jardín
En todo jardín ha de hacerse una guerra constante a las malas hierbas. Todas las materias nutritivas de la tierra se necesitan para las plantas cultivadas. Además, las malas hierbas, si no se combaten con tenacidad, acaban siempre por dominar a las plantas cultivadas. Se apoderan del jardín, las semillas germinan bien y se convierten en plantas invasoras.
¿Está Bien Llamarlas malas hierbas?
Botanicamente, no, pues no son malas. Son plantas que luchan por la existencia como todo el mundo, y hacen lo posible para subsistir dónde han nacido casualmente. Pero el dueño de un jardín tiene razones para considerarlas malas, pues perjudican el buen crecimiento de las otras plantas. Algunas, como las lechetreznas son algo venenosas y, en este sentido, malas. En general, aunque la regla tiene excepciones, las plantas como el jugo lechoso son más o menos venenosas.
Una precaución en el jardín
Al construir un jardín conviene dejar poco sitio libre donde puedan crecer las hierbas salvajes propias de la región. Por lo mismo todo el terreno que no esté destinado a plantación mejor que éste pavimentado en una forma u otra, pues así se impide el desarrollo de las plantas salvajes. Si no se toma esta precaución, la lucha contra las malas hierbas es interminable.
Repetir el escardado en el jardín
El escardado es una labor que consiste en remover la capa superficial de la tierra y uno de cuyos fines es la supresión de las malas hierbas. Sobre todo en primavera y en otoño el escardado se ha de hacer con relativa frecuencia. El escardado se hace cómodamente después de una lluvia o después de un riego abundante de la Tierra.
Un cuidado en el jardín
Conviene tener mucho cuidado en evitar el florecimiento de las malas hierbas. Si florecen y fructifican esparcen después las semillas y así se propagan. De cada planta nacerán muchas, un sinfín. Conviene, si se ve una mala hierba apunto de dar flor, arrancarla en seguida. Si de las semillas de una planta exótica germina una de cada diez, las de las hierbas salvajes germinan casi todas. Un terreno dejado tiempo sin cultivar pronto queda cubierto de hierba y mucho más en climas ligeramente húmedos.
La mala hierba en las macetas
Las hierbas salvajes que crecen en las macetas también se han de arrancar continuamente sobre todo en primavera. Si se descuidan arraigan fuerte y al arrancarlas se desorganiza la tierra de la maceta. Es mejor esperar a que hayan crecido lo suficiente para poderlas coger bien y así arrancarlas cómodamente. Si se intenta arrancarlas cuando son demasiado pequeñas se rompen, retoñan y vuelven a crecer.
La supresión de las malas hierba en tres tiempos
La supresión de las malas hierbas de una maceta se hace cómodamente en tres tiempos, así:
- Se riega la maceta.
- Un rato después se arrancan las hierbas ya crecidas. Es fácil arrancarlas si la tierra está algo húmeda.
- Se da una labor de escardado superficial a la tierra de la maceta y así se quitan las pequeñas malas hierbas recién germinadas, que no sería posible arrancar.
Conviene Conocer las malas hierbas
Si se conocen bien las hierbas no es tan necesario arrancarlas todas. Algunas tienen los tallitos débiles y flexibles, apenas arraigan y no causan perjuicio a las otras plantas. Estas se pueden dejar. Buenos ejemplos son las fumarias, los morujes o picagallina y los anagallis todas hierbecitas inconsistentes que no causan perjuicio.
Otras aunque sean anuales arraigan con fuerza, forman un haz tupido de raicillas y, se tarda en arrancarlas, se llevan mucha tierra de la maceta. Entre éstas están las gramíneas y principalmente la poa, que es una de las más frecuentes e invasoras; y las crucíferas o sea los jaramagos y rabanizas. Todas esas hierbas se han de arrancar cuando son pequeñas y siempre en un momento en que la tierra de la maceta esté ligeramente humeda.
Otras hierbas son vivaces; se establecen en la maceta y allí brotan todos los años. Una de las más corrientes y perjudiciales es el Oxalis cornuta, una de esas plantitas llamadas tréboles, de hoja fina y pequeña flor amarilla. Si esta hierba se ha establecido en una maceta, se ha de vaciar desmenuzar la tierra y eliminar todas las raíces o bulbitos de la hierba.
Una última observación
Las hierbas que nacen espontáneamente en los jardines pueden ser, sin embargo interesantes en algún aspecto. Conviene conocerlas, saber cómo vegetan sin ayuda del hombre, observarlas y sacar experiencia de esta observación. No estará de más dejar un pequeño espacio del jardín destinado al crecimiento libre de estas hierbas. Puede ser una breve faja de tierra al pie de un muro, donde dé el sol. No hay más que remover la tierra, abonarla y esperar.
Desde luego esto sólo interesará a la persona que desee conocer la vida de las plantas. No es aconsejable hacerlo en un jardín pequeño donde ha de estar todo muy cuidado. Sí en un jardín grande, que permita dedicar un trozo de tierra a esas observaciones, en algún sitio poco frecuentado.
Y la observación de las hierbas salvajes ayudará a familiarizarse con los caracteres botánicos de las familias vegetales. Y a lo mejor así se despierta una afición que pueda entretener durante toda la vida. El conocimiento del mundo y la vida vegetal es un entretenimiento interminable.







